Cómo medir la velocidad de red en un NAS y entender los resultados

Medir la velocidad de red en un NAS permite distinguir entre un problema de fibra, router, cableado, Wi-Fi, configuración o almacenamiento. Esta guía explica por qué la transferencia puede ser inferior a la esperada, cómo comparar pruebas con cable y Wi-Fi, qué relación tienen la latencia y los cortes, y qué ajustes ayudan a mejorar la descarga y la subida de archivos sin confundir la velocidad de Internet con el rendimiento de la red local.

Publicado 2026-07-30 Última actualización 2026-07-30 Categoría: Guías

Qué significa medir la velocidad de red en un NAS

Medir la velocidad de red en un NAS sirve para conocer el rendimiento real entre el almacenamiento y los equipos que acceden a él. No es lo mismo comprobar la velocidad de Internet con un test del operador que medir la transferencia de un archivo dentro de la red local. La fibra y el router determinan el acceso externo, mientras que el cableado, los puertos, el Wi-Fi, el NAS y el dispositivo cliente condicionan la comunicación interna.

Una conexión Gigabit puede alcanzar aproximadamente 100-115 MB/s en una transferencia sostenida en condiciones favorables. Una red de 2,5 GbE puede superar ese límite, pero el resultado depende de los discos, el sistema de archivos, el protocolo utilizado y la carga del NAS. Conviene diferenciar siempre entre megabits por segundo, habituales en los test de Internet, y megabytes por segundo, usados normalmente al copiar archivos.

Cómo hacer una prueba fiable

Conecta el NAS y el ordenador al router mediante cables Ethernet en buen estado. Si es posible, utiliza puertos Gigabit o de mayor capacidad y evita repetidores, adaptadores PLC y conexiones Wi-Fi durante la primera medición. Realiza varias transferencias con archivos grandes y compara la velocidad media, no solo el valor inicial que muestra el explorador.

También puedes usar una herramienta de prueba de rendimiento compatible con tu NAS y comparar el resultado con una medición entre dos ordenadores de la misma red. Repite la prueba en ambos sentidos para observar la descarga hacia el cliente y la subida desde el cliente. Comprueba además la latencia y los cortes, porque una velocidad media aceptable puede ocultar interrupciones que afectan a copias de seguridad y reproducción multimedia.

Causas habituales de una velocidad baja

Puerto o cable limitado

Un puerto negociado a 100 Mb/s limita la transferencia a una fracción de lo esperado en una red Gigabit. El problema puede deberse a un cable deteriorado, un conector mal colocado, un switch antiguo o una configuración de negociación incorrecta. Revisa la velocidad del enlace en el NAS, el router y el ordenador, y prueba otro cable y otro puerto.

Conexión Wi-Fi inestable

El Wi-Fi comparte el medio con otros dispositivos y su rendimiento cambia según la distancia, las paredes, la banda utilizada y la saturación del canal. La velocidad anunciada por el router no equivale a la velocidad real de descarga o subida. Interferencias, roaming y señal débil pueden causar latencia elevada y cortes durante una copia al NAS.

Discos o volumen del NAS saturados

Un disco mecánico ocupado, una matriz RAID en reconstrucción, un volumen casi lleno o tareas de indexación pueden reducir la velocidad de lectura y escritura. Las transferencias pequeñas también generan más operaciones y suelen rendir peor que un archivo grande. Observa el uso de CPU, memoria, discos y procesos del NAS mientras ejecutas la prueba.

Procesador, cifrado o servicios activos

El cifrado de carpetas, las conexiones VPN, la compresión, el antivirus y la sincronización en la nube pueden consumir recursos del NAS. En algunos modelos, el procesador se convierte en el cuello de botella antes que la red. Repite la prueba con servicios no esenciales detenidos de forma temporal y compara los resultados.

Protocolo y configuración de red

SMB, NFS, FTP y WebDAV no siempre ofrecen el mismo rendimiento ni la misma latencia. Una configuración de SMB poco adecuada, una unidad montada mediante un protocolo lento o una negociación incorrecta de MTU pueden afectar a la transferencia. Cambia un solo ajuste cada vez y conserva una medición de referencia para evitar conclusiones erróneas.

Router, switch u operador no relacionados con la red local

Si el problema aparece al acceder al NAS desde fuera de casa, pueden influir la subida de la fibra, la latencia del operador, la CG-NAT, una VPN o la configuración de acceso remoto. En cambio, una copia entre el NAS y un ordenador de la misma red no depende directamente de la velocidad contratada al operador, aunque sí depende del router y de los switches que conectan ambos equipos.

Cómo identificar el cuello de botella

Empieza con una prueba por cable entre un ordenador y el NAS. Si la velocidad es correcta por cable pero baja por Wi-Fi, concentra el diagnóstico en la cobertura, el canal, la banda y la ubicación del router. Si también es baja por cable, revisa la negociación de los puertos, el switch, los discos y la carga del NAS.

Compara un archivo grande con muchos archivos pequeños. Si solo falla el segundo caso, puede tratarse de latencia, operaciones del sistema de archivos o rendimiento del disco. Comprueba después la velocidad de lectura y escritura por separado. Una subida lenta hacia el NAS apunta normalmente a la escritura, mientras que una descarga lenta desde el NAS puede relacionarse con la lectura o con el cliente.

Haz las pruebas con un único dispositivo activo y repítelas en distintos horarios. Si el rendimiento cae cuando hay streaming, copias de seguridad o varias descargas, el enlace o el almacenamiento están compartiendo recursos. Registra velocidad, latencia, tipo de conexión y estado de los discos para comparar cambios de forma objetiva.

Medidas para mejorar la velocidad

  • Usa cableado Ethernet adecuado y confirma que cada enlace negocia a la velocidad esperada.
  • Conecta el NAS y el equipo principal al mismo switch o router cuando sea posible.
  • Reserva el Wi-Fi para dispositivos que no necesiten el máximo rendimiento y utiliza la banda de 5 GHz o 6 GHz con buena cobertura.
  • Actualiza el firmware del router, el sistema del NAS y los controladores de red.
  • Programa la indexación, las copias y la sincronización en horarios de menor actividad.
  • Comprueba el estado de los discos y deja espacio libre suficiente en el volumen.
  • Elige SMB o NFS según el sistema y el uso, y evita protocolos remotos lentos para copias locales.
  • Para acceso externo, prioriza una conexión estable y revisa la subida disponible, la latencia y la configuración de la VPN.

Cuándo contactar con el operador o sustituir hardware

Contacta con el operador si el test de Internet por cable muestra una descarga o subida anormal, cortes frecuentes o latencia elevada incluso sin usar el NAS. Si la fibra funciona correctamente pero la red local sigue limitada, el operador no suele ser el responsable principal: revisa primero el router, los switches, el cableado y el NAS.

Puede ser necesario cambiar un switch o adaptador cuando los puertos no superan 100 Mb/s, y actualizar a 2,5 GbE solo tiene sentido si el NAS, el cliente y el cableado pueden aprovecharlo. Antes de invertir, confirma mediante pruebas que el almacenamiento y el procesador no son el límite real.

Conclusión

Medir la velocidad de red en un NAS exige separar la conexión local del acceso a Internet. Una prueba por cable, varias transferencias controladas y la observación de latencia, cortes, discos y carga del sistema permiten localizar el problema con mayor precisión. Después, aplica cambios graduales y vuelve a medir para confirmar si la descarga y la subida mejoran de forma sostenida.